jueves, 21 de noviembre de 2024

Cómo NO hacerse rico: Inversiones y diversificación

 (Errores que se cometen al diversificar que realmente no son positivos)

Cuando se trata de inversiones, todos hemos oído hablar de la importancia de la diversificación. La regla básica es: no pongas todos tus huevos en la misma canasta. Diversificar tu portafolio de inversión es una estrategia que reduce el riesgo, lo que la convierte en una parte clave de una estrategia financiera sólida. Pero, ¿sabías que, a veces, diversificar puede no ser tan positivo como parece?

Sí, como lo oyes. Si no lo haces de manera inteligente, la diversificación puede volverse en tu contra y, en lugar de ayudarte a acumular riqueza, te puede hacer perder oportunidades o, peor aún, perder dinero. En este artículo te voy a contar los errores más comunes que cometemos cuando intentamos diversificar nuestras inversiones y por qué, en algunos casos, esos errores nos alejan de la riqueza.

Error #1: Diversificar en exceso solo por diversificar

A veces, la diversificación se convierte en una obsesión. Creemos que si compramos demasiados activos diferentes, estaremos protegidas de cualquier caída del mercado. Pero, en realidad, diversificar demasiado puede diluir tus rendimientos. Si tienes un portafolio con decenas de acciones, bonos, fondos y productos de inversión diferentes, es probable que termines teniendo una gran cantidad de activos que no aportan nada significativo a tu crecimiento.

La clave de la diversificación no es simplemente tener muchos activos, sino tener activos que se complementen entre sí y que te ofrezcan una exposición a diferentes tipos de mercados, sectores o regiones. Si compras activos que se comportan de manera muy similar, por ejemplo, muchas acciones de tecnología, no estás realmente diversificando. En cambio, solo estás aumentando el número de activos en los que estás expuesta sin aumentar la protección contra el riesgo.

Lección aprendida: La diversificación inteligente no significa llenar tu portafolio con todos los productos disponibles, sino elegir activos que ofrezcan una mezcla adecuada de riesgos y rendimientos, considerando tu perfil y objetivos.

Error #2: Diversificar solo por miedo a perder dinero

Muchas veces, la gente diversifica por miedo. Tienen tanto temor de perder dinero que se lanzan a la acción sin considerar si la diversificación realmente tiene sentido. Por ejemplo, una persona puede decidir invertir en fondos de inversión de bajo rendimiento, en acciones de empresas que no conocen, o en bonos que apenas generan intereses solo para “reducir el riesgo”. Sin embargo, este tipo de diversificación no siempre produce resultados positivos. Es posible que no ganes lo suficiente para cubrir la inflación, lo que significa que, en realidad, tu dinero pierde valor a lo largo del tiempo.

Lección aprendida: Diversificar solo por miedo a perder dinero puede hacer que pierdas grandes oportunidades de inversión. A veces es necesario asumir un riesgo calculado para obtener buenos rendimientos. Diversificar debe ser una estrategia inteligente, no una estrategia de “escape”.

Error #3: No considerar la correlación entre activos

Un error común es diversificar sin considerar la correlación entre los activos que eliges. La correlación es la forma en que dos activos se comportan entre sí. Si tienes dos activos que se mueven en la misma dirección (es decir, tienen alta correlación), en realidad no estás logrando diversificación. Imagina que tienes muchas acciones de empresas tecnológicas y, además, un fondo que invierte en grandes empresas tecnológicas. A pesar de que son dos activos diferentes, en realidad, ambos siguen el mismo comportamiento del mercado tecnológico. Si el sector de tecnología tiene una caída, es probable que ambos activos también bajen.

Lección aprendida: La verdadera diversificación busca activos con baja correlación. Si tus activos se mueven de manera independiente, entonces sí estás logrando la protección que necesitas contra los altibajos del mercado. En cambio, si todos se comportan de la misma manera, no tienes una protección real.

Error #4: Diversificar solo en activos tradicionales

Aunque las acciones y los bonos son las inversiones más comunes, centrarse solo en estos activos tradicionales puede ser un error. Si no diversificas en activos alternativos (como inversiones en bienes raíces, commodities, startups, o incluso criptomonedas en el caso de estar dispuesta a asumir riesgos más altos), puedes perder grandes oportunidades. Estos activos pueden tener un rendimiento superior en ciertos momentos, y no incluirlos en tu portafolio puede limitar tus posibilidades de crecimiento.

Lección aprendida: No te limites solo a las opciones más tradicionales. La diversificación inteligente incluye una variedad de clases de activos, que pueden mejorar el rendimiento de tu portafolio a largo plazo.

Error #5: No revisar y ajustar tu diversificación con el tiempo

Al principio, diversificar parece ser una decisión acertada, pero a medida que pasa el tiempo, muchas personas dejan de revisar y ajustar sus portafolios. La estrategia de diversificación que funcionó hace unos años puede no ser adecuada hoy debido a cambios en los mercados, en tu vida personal, o en tus objetivos financieros.

Por ejemplo, si has acumulado un buen número de acciones en un fondo de inversión que te estaba dando buenos resultados, pero ahora el mercado ha cambiado y esos fondos ya no son tan rentables, lo ideal es ajustar tu portafolio. No hacer esto puede hacer que tu diversificación deje de ser efectiva.

Lección aprendida: Revisa regularmente tu portafolio y haz ajustes cuando sea necesario. La diversificación no es algo que se hace una sola vez y se olvida. Debe ser un proceso continuo que se adapte a las circunstancias cambiantes.

La diversificación es una herramienta poderosa, pero no es una solución mágica para hacerse rico. Si no la usas correctamente, puedes acabar con un portafolio lleno de activos que no aportan el rendimiento que esperas. La clave está en hacer una diversificación inteligente y adaptada a tus objetivos financieros.

La diversificación inteligente no es cuestión de tener muchos activos, sino de elegir los correctos. Aquí te dejo algunas recomendaciones clave:

  1. Entiende la correlación: Invierte en activos que tengan diferentes comportamientos de mercado. Esto te protegerá durante las caídas de ciertos sectores.
  2. No diversifiques por miedo: Asegúrate de que tus decisiones de diversificación tengan una base sólida y no se hagan simplemente por evitar el riesgo.
  3. Diversifica entre clases de activos: No te limites a acciones y bonos. Incluye bienes raíces, activos alternativos, y otros tipos de inversiones para mejorar el rendimiento de tu portafolio.
  4. Revisa regularmente tu portafolio: La diversificación es un proceso continuo, y es importante ajustarla según las necesidades cambiantes de tu vida y el mercado.

Recuerda: No se trata de cuántos activos tienes, sino de qué tan bien están alineados con tu perfil de riesgo y tus metas a largo plazo. Si quieres hacer crecer tu riqueza, la diversificación debe ser parte de una estrategia bien pensada, no una distracción o un truco para sentirte más segura.

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