lunes, 25 de noviembre de 2024

Cómo NO hacerse rico con CRIPTOmonedas

En los últimos años, las criptomonedas se han convertido en el "santo grial" para muchos inversionistas que sueñan con hacerse ricos de la noche a la mañana. Pero, si eres un poco más escéptico (o realista), sabrás que las criptos no son un boleto directo hacia la riqueza, sino un mercado lleno de altibajos, riesgos y, por supuesto, oportunidades que también pueden salir mal.

Si estás leyendo esto porque piensas que invertir en criptomonedas es una vía rápida hacia tu Ferrari, permíteme decirte que probablemente estés en el camino equivocado. La mayoría de la gente no se hace rica con criptomonedas. Y si lo hace, probablemente no fue por suerte, sino por haber tomado decisiones informadas (y un montón de riesgo). A continuación, te explico los errores más comunes para que no caigas en ellos.

Error #1: Creer que las criptomonedas son una apuesta segura

Una de las principales razones por las que la gente pierde dinero en criptomonedas es pensar que son una apuesta segura. Claro, vimos a Bitcoin llegar a precios altísimos y a Ethereum marcar récords, pero todo eso vino acompañado de caídas igual de drásticas. Las criptos son volátiles, y lo que sube rápidamente también puede bajar igual de rápido.

En otras palabras, las criptomonedas son un riesgo. No hay garantías, y si no estás preparado para las fluctuaciones del mercado, podrías terminar perdiendo mucho dinero.

Lección aprendida: Si inviertes en criptos, asegúrate de hacerlo con una mentalidad de largo plazo y con dinero que puedas permitirte perder. No te dejes llevar por el FOMO (miedo a quedarte fuera) y evita decisiones impulsivas basadas en el miedo o la codicia.

Error #2: Dejarse llevar por los "gurús" de las criptos

Las redes sociales están llenas de personas que afirman tener la fórmula mágica para hacerse millonario con criptomonedas. ¡No caigas en la trampa! Muchos de estos "expertos" solo están buscando venderte cursos, suscripciones o servicios. Lo irónico es que muchos de estos "gurús" ganan más dinero con lo que te venden que con las criptomonedas mismas.

Es común ver videos que dicen cosas como:

  • "Invierte en esta criptomoneda antes de que explote".
  • "He ganado $10,000 en solo 24 horas con este truco".
  • "Este token es la próxima gran revolución".

Recuerda que, en general, nadie sabe con certeza qué va a pasar con el precio de las criptomonedas. El mercado es altamente especulativo, y por cada historia de éxito, hay miles de historias de personas que perdieron todo.

Lección aprendida: Si alguien te promete ganancias rápidas, lo más probable es que te estén vendiendo una falsa esperanza (o algo aún peor). Haz tu propia investigación y no pongas tu dinero en manos de desconocidos.

Error #3: Seguir la corriente y "comprar en el pico"

Las criptomonedas son muy influenciadas por el sentimiento del mercado. Cuando hay una ola de entusiasmo, todo el mundo empieza a comprar, y el precio sube como una espuma. El problema es que cuando todos empiezan a comprar, los precios alcanzan niveles insostenibles y luego viene la caída.

Si te unes al tren cuando ya está a punto de descarrilar, corres el riesgo de comprar en el pico del mercado, justo antes de una corrección. ¡Y eso puede ser doloroso! La clave aquí es comprar cuando otros tienen miedo y vender cuando otros están demasiado confiados. Pero claro, eso no es fácil, y requiere paciencia.

Lección aprendida: Si te subes a una criptomoneda cuando todo el mundo está hablando de ella, es posible que ya sea demasiado tarde. En vez de seguir la corriente, busca oportunidades cuando el mercado esté más tranquilo o cuando las criptos estén en una fase de consolidación.

Error #4: No tener un plan de salida

Una de las mayores fallas de los inversionistas de criptomonedas es no tener un plan de salida claro. Muchas personas compran cripto con la esperanza de que el precio suba sin tener claro cuándo venderán, qué porcentaje de ganancias quieren obtener o en qué momento cortarán pérdidas.

Es como estar en un casino y seguir apostando sin tener un límite de cuánto estás dispuesto a perder. Al final, el mercado puede volverse en tu contra, y sin un plan, puedes perder lo que habías ganado o incluso más.

Lección aprendida: Establece metas claras de ganancias y límites de pérdidas. Si tu criptomoneda sube un 20%, ¿te retirarás parcialmente? Si baja un 30%, ¿estás listo para vender y asumir la pérdida? No dejes que las emociones guíen tus decisiones.

Error #5: No diversificar tu portafolio

Es tentador poner todo tu dinero en una sola criptomoneda, especialmente si crees que es la próxima gran cosa. Pero esa es una de las formas más rápidas de perderlo todo. Las criptos son volátiles, y un solo evento negativo puede afectar drásticamente a una moneda en particular. La diversificación sigue siendo la clave para gestionar el riesgo.

No pongas todos tus huevos en una canasta (en este caso, no pongas todo tu dinero en una sola criptomoneda). Diversificar entre varias monedas puede ayudarte a minimizar el riesgo y a aprovechar diferentes oportunidades.

Lección aprendida: Si vas a invertir en criptomonedas, no pongas todo tu dinero en Bitcoin o Ethereum. Considera explorar otras criptos con un buen proyecto detrás y distribuye tu riesgo de manera inteligente.

La mayoría de las personas que intentan hacerse ricas con criptomonedas se quedan por el camino. Si lo haces de manera responsable, con un enfoque a largo plazo y gestionando bien el riesgo, las criptomonedas pueden ser una parte valiosa de tu portafolio de inversión. Pero si entras buscando una "bomba" rápida, lo más probable es que salgas decepcionado.

Las criptomonedas son una inversión arriesgada. No pongas en ellas dinero que no puedas permitirte perder, y siempre haz tu propia investigación. Y si alguna vez alguien te promete un enriquecimiento rápido, probablemente está más interesado en tu dinero que en el tuyo.

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jueves, 21 de noviembre de 2024

Cómo NO hacerse rico: Inversiones y diversificación

 (Errores que se cometen al diversificar que realmente no son positivos)

Cuando se trata de inversiones, todos hemos oído hablar de la importancia de la diversificación. La regla básica es: no pongas todos tus huevos en la misma canasta. Diversificar tu portafolio de inversión es una estrategia que reduce el riesgo, lo que la convierte en una parte clave de una estrategia financiera sólida. Pero, ¿sabías que, a veces, diversificar puede no ser tan positivo como parece?

Sí, como lo oyes. Si no lo haces de manera inteligente, la diversificación puede volverse en tu contra y, en lugar de ayudarte a acumular riqueza, te puede hacer perder oportunidades o, peor aún, perder dinero. En este artículo te voy a contar los errores más comunes que cometemos cuando intentamos diversificar nuestras inversiones y por qué, en algunos casos, esos errores nos alejan de la riqueza.

Error #1: Diversificar en exceso solo por diversificar

A veces, la diversificación se convierte en una obsesión. Creemos que si compramos demasiados activos diferentes, estaremos protegidas de cualquier caída del mercado. Pero, en realidad, diversificar demasiado puede diluir tus rendimientos. Si tienes un portafolio con decenas de acciones, bonos, fondos y productos de inversión diferentes, es probable que termines teniendo una gran cantidad de activos que no aportan nada significativo a tu crecimiento.

La clave de la diversificación no es simplemente tener muchos activos, sino tener activos que se complementen entre sí y que te ofrezcan una exposición a diferentes tipos de mercados, sectores o regiones. Si compras activos que se comportan de manera muy similar, por ejemplo, muchas acciones de tecnología, no estás realmente diversificando. En cambio, solo estás aumentando el número de activos en los que estás expuesta sin aumentar la protección contra el riesgo.

Lección aprendida: La diversificación inteligente no significa llenar tu portafolio con todos los productos disponibles, sino elegir activos que ofrezcan una mezcla adecuada de riesgos y rendimientos, considerando tu perfil y objetivos.

Error #2: Diversificar solo por miedo a perder dinero

Muchas veces, la gente diversifica por miedo. Tienen tanto temor de perder dinero que se lanzan a la acción sin considerar si la diversificación realmente tiene sentido. Por ejemplo, una persona puede decidir invertir en fondos de inversión de bajo rendimiento, en acciones de empresas que no conocen, o en bonos que apenas generan intereses solo para “reducir el riesgo”. Sin embargo, este tipo de diversificación no siempre produce resultados positivos. Es posible que no ganes lo suficiente para cubrir la inflación, lo que significa que, en realidad, tu dinero pierde valor a lo largo del tiempo.

Lección aprendida: Diversificar solo por miedo a perder dinero puede hacer que pierdas grandes oportunidades de inversión. A veces es necesario asumir un riesgo calculado para obtener buenos rendimientos. Diversificar debe ser una estrategia inteligente, no una estrategia de “escape”.

Error #3: No considerar la correlación entre activos

Un error común es diversificar sin considerar la correlación entre los activos que eliges. La correlación es la forma en que dos activos se comportan entre sí. Si tienes dos activos que se mueven en la misma dirección (es decir, tienen alta correlación), en realidad no estás logrando diversificación. Imagina que tienes muchas acciones de empresas tecnológicas y, además, un fondo que invierte en grandes empresas tecnológicas. A pesar de que son dos activos diferentes, en realidad, ambos siguen el mismo comportamiento del mercado tecnológico. Si el sector de tecnología tiene una caída, es probable que ambos activos también bajen.

Lección aprendida: La verdadera diversificación busca activos con baja correlación. Si tus activos se mueven de manera independiente, entonces sí estás logrando la protección que necesitas contra los altibajos del mercado. En cambio, si todos se comportan de la misma manera, no tienes una protección real.

Error #4: Diversificar solo en activos tradicionales

Aunque las acciones y los bonos son las inversiones más comunes, centrarse solo en estos activos tradicionales puede ser un error. Si no diversificas en activos alternativos (como inversiones en bienes raíces, commodities, startups, o incluso criptomonedas en el caso de estar dispuesta a asumir riesgos más altos), puedes perder grandes oportunidades. Estos activos pueden tener un rendimiento superior en ciertos momentos, y no incluirlos en tu portafolio puede limitar tus posibilidades de crecimiento.

Lección aprendida: No te limites solo a las opciones más tradicionales. La diversificación inteligente incluye una variedad de clases de activos, que pueden mejorar el rendimiento de tu portafolio a largo plazo.

Error #5: No revisar y ajustar tu diversificación con el tiempo

Al principio, diversificar parece ser una decisión acertada, pero a medida que pasa el tiempo, muchas personas dejan de revisar y ajustar sus portafolios. La estrategia de diversificación que funcionó hace unos años puede no ser adecuada hoy debido a cambios en los mercados, en tu vida personal, o en tus objetivos financieros.

Por ejemplo, si has acumulado un buen número de acciones en un fondo de inversión que te estaba dando buenos resultados, pero ahora el mercado ha cambiado y esos fondos ya no son tan rentables, lo ideal es ajustar tu portafolio. No hacer esto puede hacer que tu diversificación deje de ser efectiva.

Lección aprendida: Revisa regularmente tu portafolio y haz ajustes cuando sea necesario. La diversificación no es algo que se hace una sola vez y se olvida. Debe ser un proceso continuo que se adapte a las circunstancias cambiantes.

La diversificación es una herramienta poderosa, pero no es una solución mágica para hacerse rico. Si no la usas correctamente, puedes acabar con un portafolio lleno de activos que no aportan el rendimiento que esperas. La clave está en hacer una diversificación inteligente y adaptada a tus objetivos financieros.

La diversificación inteligente no es cuestión de tener muchos activos, sino de elegir los correctos. Aquí te dejo algunas recomendaciones clave:

  1. Entiende la correlación: Invierte en activos que tengan diferentes comportamientos de mercado. Esto te protegerá durante las caídas de ciertos sectores.
  2. No diversifiques por miedo: Asegúrate de que tus decisiones de diversificación tengan una base sólida y no se hagan simplemente por evitar el riesgo.
  3. Diversifica entre clases de activos: No te limites a acciones y bonos. Incluye bienes raíces, activos alternativos, y otros tipos de inversiones para mejorar el rendimiento de tu portafolio.
  4. Revisa regularmente tu portafolio: La diversificación es un proceso continuo, y es importante ajustarla según las necesidades cambiantes de tu vida y el mercado.

Recuerda: No se trata de cuántos activos tienes, sino de qué tan bien están alineados con tu perfil de riesgo y tus metas a largo plazo. Si quieres hacer crecer tu riqueza, la diversificación debe ser parte de una estrategia bien pensada, no una distracción o un truco para sentirte más segura.

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martes, 19 de noviembre de 2024

voy atener un millón de amigos... las redes sociales (2)

 (O al menos, eso pensaba en 2015...)

Hace casi diez años, creía que estaba a un clic de la fama mundial. Con un blog medio decente y algo de estrategia en redes sociales, parecía que podrías conquistar el mundo. Spoiler alert: no pasó.

En 2015, las redes sociales eran un lugar donde todo parecía posible. Publicabas algo en Facebook y, con un poco de suerte, lograbas unos cuantos "me gusta" y quizás algún comentario (probablemente de tu madre). Twitter era el centro de las opiniones ingeniosas, y los blogs todavía tenían ese aire romántico de ser el lugar donde compartir tus ideas. Ah, y si querías ser "moderno", abrías Instagram. Era confuso, pero la gente subía fotos de tostadas y gatos, así que no parecía tan complicado.

¿Y ahora, en 2024? El panorama ha cambiado tanto que a veces me pregunto cómo hemos llegado hasta aquí.

Primero, los blogs. Sí, todavía existen, pero están enterrados bajo capas de contenido en video. En mi caso, sigo en Blogger, que debo ser ya la única persona en el mundo que lo usa. Probablemente nadie lea esto ya, pero aquí estoy, realmente sin nostalgia, simplemente porque me apetece. Escribir en un blog tiene algo terapéutico, incluso si el único comentario que recibo es un bot vendiéndome criptomonedas (y ni para los bot parece que sea interesante lo que escribo).

Facebook, mi querido Facebook, se ha convertido en el sitio donde tus padres comparten memes de gatitos y cadenas sobre cómo la juventud está perdida. Aunque a ver, yo tengo la edad de tus padres, y los gatos me interesan poco, pero sigo encontrando en Facebook las cosas que más me importan. ¿Grupos de nicho? Sigue habiéndolos. ¿La receta para el bizcocho perfecto? Allí la tienes. ¿Alguien que responda a una pregunta al instante porque no encuentras en Google? ¡Magia!

¿Y qué pasa con las demás plataformas? Twitter, o X (porque ahora todo es impronunciable), sigue siendo un caos, pero sin tanto encanto como antes. Instagram y TikTok son reinos de los videos perfectos, donde parece que todos tienen una iluminación mejor que la de mi casa. Mientras tanto, yo sigo escribiendo textos largos y reflexivos, sabiendo que probablemente nadie se los lea hasta el final.

Lo que más ha cambiado es nuestra relación con estas plataformas. En 2015, todo era novedad y emoción. Cada "me gusta" se sentía como un logro. Ahora, la mayoría de nosotros sabemos que los números no siempre reflejan calidad o conexión real. Puedes tener millones de seguidores y sentirte más desconectado que nunca.

Así que aquí estoy, en 2024, con menos seguidores de los que soñaba pero más claro que nunca lo que quiero. No necesito un millón de amigos; necesito unas cuantas personas que realmente disfruten lo que hago. ¿Es más difícil destacar ahora? Sí, muchísimo. Pero al mismo tiempo, la libertad de hacer las cosas a mi manera es algo que ningún algoritmo puede quitarme.

¿Volvería a 2015? Sinceramente yo no, de 2008 hasta 2018 fue una época dura para mi. Pero me quedo con lo que he aprendido en estos años: la clave no está en los números, sino en el impacto que dejas. Y eso, querido lector como diría la de los Bridgerton (si es que aún queda alguno), sigue siendo algo que no se mide en likes.