lunes, 19 de diciembre de 2016

porque NO me hago rico con mi blog: ¿sabes algo de SEO?

Si has llegado hasta aquí esperando que este artículo te convierta en un experto en SEO (o al menos te saque de pobre), te tengo malas noticias: yo tampoco tengo idea de lo que estoy haciendo con el SEO. Pero, como todo en mi vida blogger, los errores abundan y las lecciones también, así que aquí va mi intento de explicarte por qué mi blog sigue siendo una fábrica de frustraciones monetarias.

¿Qué es el SEO y por qué todo el mundo habla de él?

En teoría, el SEO (Optimización para Motores de Búsqueda) es eso que haces para que Google ame tu blog y te mande visitas orgánicas como si fueras el protagonista de una comedia romántica. En la práctica, para mí, el SEO es esa cosa que otros parecen entender y yo no.

Mis primeras búsquedas sobre SEO me llevaron a leer cosas como:

  • "Investiga palabras clave". (¿Qué palabras? ¿Dónde las encuentro? ¿Hay una lista mágica?)
  • "Escribe contenido relevante." (Bueno, para mí todo lo que escribo es relevante. ¿O no?)
  • "Optimiza tus títulos y descripciones." (Ah, espera, ¿mis títulos necesitan optimización? Yo pensaba que eran geniales tal como estaban.)

Spoiler: no lo eran.

¿Qué errores cometí con el SEO?

  1. Ignorar las palabras clave.
    Al principio, escribía lo que me daba la gana, sin pensar en lo que la gente buscaba en Google. Por ejemplo, en vez de titular un post “Cómo ganar dinero con un blog (aunque no tengas tráfico)”, yo ponía algo tipo: “Mis aventuras con el dinero inexistente”. ¿Resultado? Google no sabía qué hacer con mi contenido, y la gente tampoco.

  2. No tener ni idea de lo que era un "alt text".
    Alguien dijo que las imágenes ayudan al SEO, así que llené mi blog de fotos, pero nunca me molesté en ponerles descripciones. Porque, claro, los robots de Google son súper inteligentes... pero todavía no saben leer memes sin texto.

  3. Olvidar los enlaces internos y externos.
    Esos "genios del SEO" hablaban de enlazar a otros posts en tu blog y a sitios externos de calidad. Yo, en cambio, pensaba: "¿Por qué voy a mandar a mis lectores a otro lado? ¡Son míos!" Bueno, al final, ni se quedaron conmigo ni Google me dio puntos extra.

  4. Cargar el blog de palabras clave al azar.
    Una vez entendí lo de las palabras clave (más o menos), intenté meterlas en cada párrafo, como si eso fuera suficiente para engañar a Google. Mi blog parecía escrito por un robot obsesionado:
    “Si quieres ganar dinero con un blog, lo importante para ganar dinero con un blog es que pienses en cómo ganar dinero con un blog.” ¿Te duele leerlo? A Google también.

¿Qué aprendí de todo esto?

  • El SEO no es magia, pero tampoco es tan complicado. No necesitas un doctorado para entender que, si escribes cosas útiles que la gente busca, estás en el buen camino.
  • Las herramientas son tus amigas. Este 2016 descubrí cosas como Google Keyword Planner y Google Analytics. Spoiler: ahora sé que usarlas es importante.
  • El contenido manda. Si tu blog no tiene algo que valga la pena leer, da igual cuántas palabras clave pongas o cuántos enlaces metas: Google no te va a dar amor.

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