miércoles, 30 de septiembre de 2015
¿para qué sigues en blogger teniendo wordpress?
martes, 29 de septiembre de 2015
primer ejemplo: la IN-constancia
lunes, 28 de septiembre de 2015
constancia y más constancia...
ser freelance significa trabajar en pijama...
(Y otras grandes mentiras que te han contado)
Cuando dices que eres freelance, la gente siempre asume dos cosas: que te pasas el día trabajando en pijama y que tienes tiempo libre para todo. ¿La realidad? Bueno, es algo más complicada.
Sí, ser freelance tiene sus ventajas. ¿El jefe? Eres tú. ¿El horario? Flexible. ¿El uniforme? Ok, a veces sí es un pijama, pero no es tan glamuroso como suena. Porque detrás de esa imagen ideal está el verdadero día a día: buscarte al vida, ser el último de la fila, clientes que desaparecen como fantasmas y deadlines que parecen multiplicarse cada vez que pestañeas.
Primero, hablemos del pijama. Es verdad que no tienes que ponerte un traje para sentarte frente al ordenador, pero tampoco estás exactamente en modo spa. El pijama suele ser el mismo que llevas desde anoche porque no has tenido tiempo ni de cambiarte.
Luego está el horario "flexible". ¡Qué chiste! Sí, puedes trabajar cuando quieras, pero lo que no te dicen es que probablemente estarás trabajando todo el tiempo. Si no es a las 9 de la mañana, es a las 9 de la noche, y muchas veces hasta las 3 de la noche tranquilamente para poder terminar... con el mismo pijama desde hace3 días. ¿Y los fines de semana? Ja, eso es para la gente que tiene un empleo normal.
Ah, los clientes. Ese capítulo merecería un libro entero. Tienes de todo: el que te dice "esto es súper urgente" y luego desaparece tres semanas, el que cambia el proyecto mil veces y el que nunca tiene prisa por pagarte pero si para que le hagas la factura (y to adelantando el IVA).
Pero oye, ser freelance también tiene su magia. Por ejemplo, puedes tomarte un café sin que nadie te mire raro por abandonar tu puesto, o 15 cafes seguidos, porque tampoco nadie te va a ver (aunque para tus nervios no va a ser nada bueno). Puedes trabajar desde tu cama (aunque no es lo mejor para la espalda, te lo digo por experiencia). Y lo mejor: puedes rechazar proyectos que no te gustan (ja, ja, ja, ja... mejor di a todo que si que nunca sabes, ya hemos vivido un 2008). Cuando la hipoteca aprieta, de repente todos los proyectos parecen "súper interesantes".
Así que, ¿ser freelance significa trabajar en pijama? Sí, muchas veces. Pero también significa luchar contra el caos, aprender a decir "no" (bueno, intentarlo), y celebrar cada pequeño triunfo. Porque al final, aunque sea agotador, no cambiarías esta locura por nada.
