miércoles, 20 de mayo de 2015

voy a tener un millón de amigos... redes sociales

 ¿Alguna vez has sentido que estás a un clic de la fama mundial? Pues yo sí. Hoy en día, con un perfil de Facebook bien cuidado y un blog medio decente, parece que puedes conquistar el mundo. ¡Y no te olvides de Twitter! Porque claro, ¿cómo iban a sobrevivir nuestras opiniones sin esos 140 caracteres llenos de ingenio y memes?

Las redes sociales son el lugar. Ya no basta con escribir para tu blog y cruzar los dedos; ahora necesitas compartir tus entradas en todos lados: grupos de Facebook, retuits estratégicos y, si tienes suerte, que alguien "con un millón de seguidores que no sé cómo consiguió" te de un like.

Y si hablas con alguien que de verdad sabe del tema, te dirá que lo importante es el contenido. ¡Claro! Como si el algoritmo de Facebook no fuera el verdadero jefe aquí. Publicas algo súper profundo a las 3 p.m., y tres personas lo ven: tu prima, tu vecino y ese amigo random que te agregó porque tenéis un contacto en común. Pero cuidado, porque si publicas un meme de gatos... ¡bam! 100 likes en 10 minutos.

Lo más loco es que todos creemos que estamos a un paso de ser la próxima gran cosa. Te metes en el escritorio de Blogger (sí, muchos usamos Blogger, ¿qué pasa?) y revisas tus estadísticas cada cinco minutos. ¿Una visita desde Australia? ¡Esto está funcionando! Aunque luego descubres que probablemente era un bot.

Y luego está esa promesa que nos hace Facebook. "Conéctate con más personas." "Haz crecer tu comunidad." Pero, vamos a ser sinceros: ¿quién tiene tiempo para responder todos esos mensajes? Entre escribir, compartir y planificar la dominación mundial de tu blog, apenas queda tiempo para ser una persona real.

Así que aquí estoy, en 2015, soñando con mi millón de amigos virtuales. ¿Lo lograré? Bueno, primero tendría que aprender a usar Instagram. Pero mientras tanto, seguiré publicando, compartiendo y esperando que, algún día, ese "Me gusta" de tu tía se convierta en la chispa que lo inicie todo.